Escondida en Las Brisas, entre Uvita y Ojochal, esta propiedad ofrece el tipo de paz que cada vez es más difícil de encontrar. Situada al final de una tranquila calle sin salida, ofrece total privacidad, donde los únicos sonidos son los de la selva y la brisa que se mueve entre los árboles.
A solo cinco minutos de la carretera principal, está cerca de playas, restaurantes y servicios cotidianos, pero lo suficientemente lejos como para sentirse completamente inmerso en la naturaleza. El terreno está rodeado de una exuberante selva tropical, lo que crea una atmósfera serena y tranquila y una verdadera sensación de evasión.
Con un terreno listo para su visión, este es el lugar perfecto para diseñar una casa que refleje su estilo de vida, ya sea un refugio privado, un santuario familiar o una escapada tranquila en la zona sur de Costa Rica. Aquí, las mañanas comienzan con el canto de los pájaros y las tardes terminan con las puestas de sol de la selva.